En las veredas San Jacinto, Ciénaga Honda y La Dominga, el conocimiento se convirtió en una herramienta para creer, crear y avanzar. Allí, 19 mujeres recibieron la certificación que reconoce el esfuerzo, la disciplina y el compromiso con un propósito común: fortalecer sus emprendimientos y construir nuevas oportunidades para ellas, sus familias y sus comunidades.
La historia comenzó en marzo de 2026, cuando la Fundación Carvajal y el SENA, a través del Centro de Teleinformática y Producción Industrial de la Regional Cauca, unieron esfuerzos para responder a una necesidad identificada en el municipio de Guachené: brindar formación que impulsara el desarrollo empresarial de mujeres con grandes ideas y deseos de salir adelante.
De este trabajo conjunto nació una ruta de aprendizaje diseñada para fortalecer sus capacidades emprendedoras. Aunque inicialmente más de 37 personas manifestaron su interés en participar, fueron 19 las aprendices que asumieron el reto y culminaron con éxito un proceso de formación que marcó un antes y un después en sus proyectos de vida.
El recorrido inició con el curso Comportamiento Emprendedor, donde fortalecieron habilidades como el liderazgo, la toma de decisiones, la perseverancia y la confianza para convertir sus ideas en iniciativas sostenibles. Posteriormente, profundizaron en Estrategias de Mercadeo y Ventas, aprendiendo a identificar oportunidades de negocio, conectar con sus clientes y posicionar mejor sus productos. Finalmente, consolidaron sus conocimientos con el curso Formulación y Evaluación de Proyectos, adquiriendo herramientas para estructurar y proyectar el crecimiento de sus emprendimientos.La ceremonia de certificación fue mucho más que la entrega de diplomas. Se convirtió en un espacio para reconocer el esfuerzo de cada aprendiz y celebrar el camino recorrido. Entre abrazos, sonrisas y palabras de agradecimiento, las participantes compartieron una muestra de los emprendimientos que fortalecieron durante el proceso de formación, demostrando que el conocimiento adquirido ya comienza a reflejarse en iniciativas con identidad, creatividad y visión de futuro.
Cada producto expuesto representó horas de aprendizaje, dedicación y la convicción de que emprender también es una forma de transformar el territorio. La muestra evidenció cómo las herramientas entregadas por el SENA hoy hacen parte de la realidad de estas mujeres, quienes continúan trabajando para consolidar negocios que generen bienestar para sus familias y aporten al desarrollo económico de sus comunidades.
La alianza entre la Fundación Carvajal y el SENA reafirma la importancia de construir oportunidades a través de la formación, llevando educación pertinente a los territorios y fortaleciendo el talento de quienes encuentran en el emprendimiento un camino para crecer y generar impacto.
Hoy, estas certificaciones representan mucho más que el cierre de un proceso académico. Son el símbolo de la confianza recuperada, de los sueños que toman forma y del compromiso de mujeres rurales que decidieron creer en su potencial. Porque cuando el conocimiento llega a las comunidades y se une al deseo de salir adelante, nacen historias que inspiran y transforman vidas.
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