martes, 28 de julio de 2026

Más que una charla: una historia que sembró conciencia en los aprendices



El silencio se apoderó del auditorio. Por unos instantes, las conversaciones quedaron atrás y toda la atención se concentró en una historia real, una de esas que no se cuentan para impresionar, sino para evitar que otros recorran el mismo camino.

Así comenzó una jornada diferente en el Centro de Teleinformática y Producción Industrial, donde el área de Bienestar al Aprendiz abrió un espacio de conciencia, reflexión y crecimiento personal, convencida de que la formación integral también se construye fortaleciendo los valores, las decisiones y el proyecto de vida de cada aprendiz.

La actividad, liderada por el equipo de Bienestar al Aprendiz junto con el enfermero Miguel Sacanamboy  y  el los profesional  de psicología del Centro Felipe Ortega , reunió a decenas de aprendices para escuchar el testimonio del pastor David Fernando Zúñiga, quien compartió, con total honestidad, los momentos más difíciles de su vida y las consecuencias de decisiones equivocadas que marcaron su historia.

Lejos de ser una conferencia tradicional, el encuentro se convirtió en un diálogo con la realidad. A través de sus vivencias, el invitado llevó a los asistentes a reflexionar sobre situaciones que hoy afectan a muchos jóvenes, como el consumo de sustancias psicoactivas, el hurto, la desobediencia, las malas influencias y las decisiones que pueden cambiar el rumbo de una vida.

Cada experiencia narrada despertó emociones entre los aprendices. Algunos escuchaban en completo silencio; otros asentían con la cabeza, reconociéndose en algunas de las situaciones expuestas o identificando a personas cercanas que han atravesado circunstancias similares. Fue un momento de conexión genuina, en el que la reflexión superó las palabras y encontró eco en quienes decidieron abrir su mente y su corazón al mensaje.

Más allá de las historias difíciles, la jornada dejó una enseñanza esperanzadora: siempre existe la posibilidad de elegir un mejor camino, de construir un proyecto de vida con propósito y de tomar decisiones que conduzcan al crecimiento personal y profesional.

Cuando el encuentro llegó a su fin, no hubo necesidad de grandes discursos. Bastó con mirar los rostros de los aprendices para comprender que el mensaje había encontrado un lugar en ellos. Algunos se retiraron en silencio, otros compartieron sus reflexiones con sus compañeros, pero todos se llevaron una invitación: pensar antes de actuar y entender que cada decisión construye el futuro.

Porque formar para el trabajo también significa formar para la vida. En el Centro de Teleinformática y Producción Industrial, cada espacio de bienestar busca recordar que el conocimiento transforma, pero son los valores, la conciencia y la capacidad de elegir el camino correcto los que realmente cambian destinos. Esa tarde no solo se escuchó un testimonio; se sembró una esperanza que puede convertirse en nuevas oportunidades, en sueños protegidos y en proyectos de vida que hoy tienen una razón más para seguir adelante.

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