jueves, 16 de julio de 2026

La nueva entrada peatonal del Centro de Teleinfórmatica y Producción Industrial será un referente de accesibilidad e inclusión

 

Cada jornada comienza con el sonido de las herramientas, el movimiento de los adoquines y el compromiso de un grupo de aprendices que entiende que construir va mucho más allá de levantar una obra. En el Centro de Teleinformática y Producción Industrial , los aprendices del programa Construcción de Edificaciones, de la vereda El Sendero, están convirtiendo su etapa práctica en una oportunidad para dejar una huella que permanecerá por muchos años.

Actualmente adelantan la construcción de la nueva entrada peatonal del Centro, una obra que nace de la necesidad de cumplir con la normativa que establece que el acceso peatonal debe ser independiente de la salida vehicular, fortaleciendo la seguridad y reduciendo el riesgo de accidentes dentro de las instalaciones.

Pero este proyecto va mucho más allá del cumplimiento de una norma. Se trata de una infraestructura pensada para las personas, diseñada bajo principios de accesibilidad e inclusión, que permitirá un tránsito seguro, cómodo y autónomo para todos los visitantes.

La nueva entrada contará con rampas continuas en adoquín para facilitar el desplazamiento de personas con movilidad reducida y con baldosas podotáctiles de alto relieve, un elemento fundamental para orientar a personas ciegas o con baja visión, garantizando una movilidad más independiente y segura.

Además de su componente inclusivo, la obra incorpora criterios de sostenibilidad y armonía con el entorno. A ambos lados del acceso se construirán jardineras que embellecerán el ingreso al Centro, creando un espacio más agradable desde el punto de vista arquitectónico y ambiental, con acabados que reflejan calidad y cuidado por cada detalle.

Este proceso formativo se desarrolla bajo el acompañamiento de la instructora Lina Vásquez, quien guía a los aprendices en la aplicación de los conocimientos adquiridos durante su formación, permitiéndoles enfrentarse a un proyecto real donde la técnica, la planeación y el compromiso social convergen.

Más que construir un sendero, estos futuros constructores están edificando una cultura de inclusión, demostrando que la formación profesional integral del SENA también se refleja en obras que mejoran la calidad de vida de la comunidad y promueven espacios donde todas las personas puedan transitar con igualdad, seguridad y dignidad.

Porque cuando el conocimiento se transforma en acciones concretas, cada obra deja de ser únicamente una construcción para convertirse en una muestra del impacto que la formación puede generar en la sociedad.

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